La muerte de un conocido artista argentino reaviva los mitos acerca del uso de analgésicos en los medios de comunicación

En el día de le fecha a raíz del lamentable deceso de la conocida figura artística de Ricardo Fort, comenzaron a aparecer múltiples comentarios en los distintos medios de comunicación masivos acerca del uso de medicamentos analgésicos del tipo antiinflamatorio (de venta libre y muy promocionados en todos los medios) como así también de los opioides y sus derivados; estos comentarios han sido realizados en un importante número por profesionales respetables y reconocidos, pero que a veces no se dedican específicamente al tratamiento del dolor.

Si rescatamos las ideas principales de todos estos comentarios resaltan la falta de cumplimiento exacto de las indicaciones médicas, hay referencias sobre automedicación en este caso (lo cual ya presenta un grave riesgo para la vida misma independientemente de qué tipo de medicamento se trate, analgésico u otros). Otros de los comentarios se centraban en los habituales mitos relacionados a la morfina y sus derivados (naturales o sintéticos). Al momento se cuenta con una vasta experiencia en nuestro país, sobre el uso de estas medicaciones con excelentes niveles de control del dolor; al igual que en otras partes del mundo donde los Cuidados Paliativos y el Tratamiento del Dolor han tenido una larga evolución en el uso e investigaciones con resultados que fundamentan científicamente el buen resultado exento de riesgos significativos para la vida de los pacientes. Otro de los temores frecuentes e infundados son los riesgos de adicción, la revisión bibliográfica de publicaciones médicas de actualidad confirman que no es un riesgo ya que se encuentra en el orden que varía del 0% al 7% de los pacientes con enfermedades oncológicas en tratamiento del dolor con opioides (estos pacientes presentaban antecedentes documentados de adicciones previas).

Debemos considerar que las adicciones a drogas se desarrollan por un interés recreativo, o estimulante que en contraposición al efecto de los opioides los cuales son: náuseas, vómitos, constipación pertinaz e intensa somnolencia, si no han sido indicados medicamente, en un adecuado esquema de dosis y horarios para el tratamiento del dolor, junto a las correspondientes medicaciones que potencian su efecto calmante y aquellos que alivian los efectos adversos mencionados. Por este motivo podemos comprender fácilmente por qué la morfina no es una droga de abuso en nuestro medio, donde es mucho más fácil y barato conseguir drogas de efecto estimulante.

En conclusión recomendamos a la población general perder el miedo a estos temas y consultar a los profesionales debidamente formados y acreditados con comprobada experiencia para asegurarse que el tratamiento medicamentoso a recibir será adecuado y además asegurará que sus síntomas en todas las circunstancias sean debidamente controlados, porque es también frecuente que se subestime la intensidad y el motivo del dolor que el paciente refiere.

Dra. Fanny Kaminski
Dr. Mariano G. Fernández
Médicos Especialistas en Oncología Clínica -
Cuidados Paliativos - Psiconcología